Martes, 12 Septiembre 2017 00:00

Esa policía santafesina

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Más de treinta policías detenidos en dos causas diferentes y en pocos días es mucho. Aunque no se trata de cantidad, sino de calidad, porque lo que importa son las razones por las cuales la policía de la provincia de Santa Fe se encuentra en un estado de corrupción e ineficiencia tal, que será muy difícil sanear, al menos, la imagen que viene arrastrando desde la época de las matanzas y denuncias de las bandas narcos en Rosario.

Tampoco es responsabilidad privativa de los efectivos policiales, pues, lo hemos dicho en muchas oportunidades, que es el poder político el responsable de que tamaños hechos de corrupción policial o de grosera acción en los operativos, se lleven a cabo con el perjuicio de muchos ciudadanos.

La muerte de Franco Casco y la de los dos jóvenes baleados en una alocada persecución, son sólo los más destacados de una serie de desatinos y de corruptelas, que señalan una conducta ya arraigada en la fuerza policial. 

Cuando no es la corrupción, es la torpeza la que exhibe una fuerza de seguridad anclada en malas costumbres, en falta de conducción, en ausencia del sentido común para enfrentar situaciones extremas. Los mismo ocurre con otras fuerzas policiales, basta con ver los archivos periodísticos o seguir el caso de Santiago Maldonado, para darse cuenta que la “inteligencia” como accionar del Estado ha sido lamentable y sus recursos han sido utilizados para las banales luchas internas que siempre están ligadas a la voracidad económica de los funcionarios, más que a las hipótesis de conflicto u objetivos estratégicos de un país tan deseado por los extranjeros por sus riquezas.

La policía santafesina titubea a la hora de la verdad y se disfraza de seriedad para la cotidiana realidad que siempre termina atentando contra los ciudadanos. Valen como ejemplo en nuestra región la impunidad con que bandas delictivas arrojan piedras desde el puente del autopista en Fray Luis Beltrán, de cómo la prostitución y el juego clandestino se pavonea delante de los móviles policiales y de la manera en que el delincuente y el narco foráneo se posa en la región con la venia de una gorra cada vez más grotesca.

 

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César Ríos

Director editor Diario Síntesis.

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