Elementos filtrados por fecha: Agosto 2017
28 Agosto 2017

Un buena noticia

Muchas veces hemos hecho alusión y criticado la falta de construcción de escuelas y hospitales por parte del Estado nacional, comparándolo con obras realizadas en el pasado en las primeras presidencias.

El primer censo nacional realizado durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, arrojó como resultado que el 82 % de la población era analfabeta. Esto produjo en Sarmiento una gran desazón y se propuso comenzar a construir escuelas a un ritmo desesperante. Y así lo hizo, porque su visión política era clara: “La importancia de la lectoescritura organizada alrededor de un mercado nacional era decisiva. Para él, la sociedad requería de una masa letrada y una mucho más amplia de consumidores y, para crearla, no bastaba el alfabeto, era necesario también expandir el bienestar y las aspiraciones de lograr mejoras económicas…” (*)

Es decir, más allá de la titánica tarea de construir muchas escuelas, también tenía un proyecto de país en el que el progreso iba mucho más allá de su época, porque era un pensador, un escritor, un hombre que dejó a nuestro país a la altura de los mejores países de su época y que murió en la misma pobreza de la cual había nacido.

En esta edición publicamos una nota sobre la presencia de la ministra de educación de la provincia, Claudia Balagué, en la ciudad de Puerto Gral. San Martín, en la que se presentaron los pliegos para la construcción de una escuela. Podríamos decir que es una obligación y que no habría que hacer tanta agitación por una escuela, cuando Sarmiento en su presidencia de seis años inauguró casi mil escuelas, pero en fin, es necesario a veces dar buenas noticias con tantas malas dando vueltas por ahí y que los medios de comunicación nos encargamos de ventilar. Por eso, más allá de cualquier consideración, creo que es una buena noticia y que debería ser un ejemplo a seguir, aunque no tardando tanto tiempo, teniendo en cuenta que la provincia de Santa Fe es muy rica, que por nuestros puertos se exportan riquezas de todo tipo y etcétera, etcétera.

Bienvenida la noticia. No olvidemos a aquellos que en el pasado pusieron todo de sí (con errores y aciertos) para construir un país mejor. Y pensemos en el porvenir, lo que necesitamos y lo que somos, para entender las razones por las cuales todavía no podemos encontrar el camino del crecimiento.

 

 

 (*) ZAIDA LOBATO Mirta y SURIANO Juan: Nueva Historia Argentina, Atlas Histórico. De La República escindida a la unidad; Editorial Sudamericana; Buenos Aires; 2004; p. 265.

 

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Apuntes para el consumidor

Por Marcelo Remondino (*)

 

PARTE I

 

Ningún cliente tiene la obligación de mostrar sus pertenencias.

“Señora, me tiene que mostrar el bolso”, pide un hombre que trabaja como seguridad privada en un supermercado “¿Por qué?”, pregunta la mujer. “Es una norma de la casa”, le contesta el agente que no porta armas, pero viste uniforme. “No tengo por qué mostrarle a usted lo que llevo en mi cartera ¿O acaso cree que estoy robando?”, plantea furiosa la consumidora. El hombre insiste en que son las reglas del local y la clienta en que no corresponde porque va en contra de sus derechos.

La discusión está planteada. Lo que ni el hombre ni la empresa ni muchos consumidores saben, es que ningún cliente tiene la obligación de mostrar sus pertenencias. Y no tiene que ver con normas de ningún local sino con la Constitución Nacional y la ley de Defensa del Consumidor.

Se trata del artículo 42 de la carta magna, que expresa que los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, “a condiciones de trato equitativo y digno”. Y en ese marco, el artículo 8 bis de la ley 24.240, incorporado en el año 2008, establece que los proveedores deben garantizar condiciones de atención y trato digno y equitativo a los consumidores. Dice textualmente: ‘Deberán abstenerse de desplegar conductas que coloquen a los consumidores en situaciones vergonzantes, vejatorias o intimidatorias.  Si bien esta práctica –instalada en el país y que muchos compradores toman con naturalidad– no está estrictamente legislada, se inscribe como una modalidad discriminatoria. Y señalan que no alcanza con que el punto de venta informe, en forma clara y precisa como dice el artículo 4 de la ley de Defensa del Consumidor, que al ingreso o al egreso del local se procederá a revisar los bolsos de los consumidores. Es más, afirman que esta modalidad de control se ubica en una delgada línea y podría constituir una limitación a la libertad individual, una violación al derecho a la intimidad y una lesión al pudor del afectado, derechos garantizados en la Constitución Nacional en sus artículos 18 y 19.

Es que la cuestión central del asunto es que ante la sospecha de que el consumidor se esté llevando “algo sin pagar” en su bolso, el personal de seguridad privada no tiene potestad de requisa alguna –es decir, inspeccionar a la persona y sus pertenencias– porque no representa el orden público y, en todo caso, en el local cumple un fin disuasivo y preventivo. Una requisa personal sólo puede ser realizada por personal policial. Y la de una mujer, por una mujer policía.

Por su parte, los comerciantes buscan justificar la práctica de exigir la apertura de carteras y mochilas argumentando que a diario sufren el robo de las llamadas “mecheras”. También aparecen los que reconocen que no todos los clientes son potenciales ladrones y que la mayoría merece un buen trato. Incluso, hasta en algunas grandes cadenas admiten que la cuestión plantea controversias. Porque en definitiva, el supermercado, el local de ropa, la mega ferretería o la gran farmacia pueden controlar que no les roben, el problema es cómo lo hacen.

Si hay una prueba de robo, sólo puede retener a la persona en el lugar y llamar a la policía.

 

Fuente: http://www.infobae.com/tendencias/2017/07/04/por-que-es-ilegal-que-te-revisen-el-bolso-en-los-comercios/

 

 

(*) Fundador de la Oficina de Defensa del Consumidor de la Municipalidad de San Lorenzo. Teléfono 156-68418. Para atención personalizada, dirigirse a Bv. Oroño y Gral. López, los días jueves de 09.00 hs. a 13.00 hs.

 

 

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28 Agosto 2017

Prostitución

Es un tema doloroso. Siempre existieron prostitutas y prostitutos. Siempre existieron rufianes y "rufianas". Pero hoy en Argentina la prostitución ha crecido: en número y, hacia abajo, en la edad de quienes la ejercen. Estoy hablando del incremento que está sufriendo la prostitución infantil. Pero dejemos de lado esto último para una nota específica sobre el tema, que bien se la merece. Lamentablemente. 

Lo que pocos destacan es el sufrimiento que conlleva el ejercicio de esa mal llamada profesión. Suele ser una verdadera cruz, que muchas personas tienen que soportar porque no les queda, creen, otra salida. 

Estuve releyendo "Mi Cristo Roto", del padre Ramón Cué, y di con una página que bien merece meditarse: "Esa pobre prostituta, que a estas horas, repintada y aburrida, espera sentada a la barra de la cafetería o arrimada a la esquina estratégica, lleva encima una pavorosa cruz a cuestas. Pesa tanto, que se apoya, recostándose, en la esquina. Una cruz más pesada de lo que sospechamos quienes la vemos al pasar tan insensible y alocada. Y el que se acerca a ella, buscando el placer, lo hace por huir de su cruz. Con su respectiva cruz a cuestas hablan los dos, regatean los dos, prometen los dos, se arreglan al fin los dos. Y allá van los dos, por la calle adelante, con prisa los dos...y ¡con la cruz a cuestas los dos! ; y cuando regresan, cuando ya han tratado de aplacar su hambre de felicidad, sienten, defraudados, que ha aumentado la cruz, que pesa más que antes. Es mayor. En ella, de asco y envilecimiento: se ha prostituido una vez más por puro dinero. En él, de desilusión y desencanto; después de todo ¡no merecía la pena!. Para volver a surgir mañana, otra vez, la cruz del deseo en él y en ella, dentro de un rato, otra vez el asco y el cansancio... y siempre con la cruz a cuestas. Aunque ésta, más triste, por culpable y porque no redime - que es el oficio de la cruz verdadera; sino que condena y que no bendice: porque es la cruz maldita del diablo".

 

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El domingo se llevan a cabo las elecciones en todo el país, para elegir, en su gran mayoría, aquellos precandidatos que desean obtener cargos legislativos. De acuerdo a los resultados del domingo 13 de agosto, los que queden en pie serán los que participarán de las elecciones de octubre, las cuales  serán definitivas para saber quiénes serán los políticos que ocuparán bancas nacionales y locales. En nuestra provincia tenemos la particularidad de que también se eligen a los presidente comunales y, en nuestra zona, a los intendentes de Puerto Gral. San Martín, Fray Luis Beltrán y Roldán. 

Más allá de las consideraciones populares acerca del hartazgo de la política y, en mayor grado, por esta larga campaña, los ciudadanos tenemos que entender que la democracia es el mejor camino que tenemos para transitar hacia un futuro de bienestar, aunque ese bienestar tarde en llegar o nunca llegue. Pero por lo menos es la tendencia, intentar alcanzar algo mejor siempre, en todo momento, con las más leves tentativas, porque ese es el mejor ejercicio de ciudadanía.

Los problemas que nos aquejan no son derivados de una guerra o de una catástrofe, son problemas generados por nosotros mismos. Cristalizamos en la dirigencia política todos nuestros fracasos y los acusamos de la corrupción, la desidia y otros males que permanentemente se renuevan y ahondan. En parte son responsables, porque tienen la posibilidad de realizar cambios de arriba hacia abajo, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de los integrantes de la sociedad son iguales, la diferencia es que no están expuestos, salvo cuando los alcanza el brazo de la ley. Entonces, es una contradicción pretender que los dirigentes sean diferentes, porque ellos surgen de las decisiones que, como pueblo, hacemos cada vez que hay una elección.

Dicen por ahí que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. En realidad tienen los gobiernos que eligen.

El cambio que se pretende debe ser acompañado con un cambio en cada uno de nosotros, de lo contrario el estado de cosas seguirá como siempre. La realidad es un espejo de esas conductas sociales que perturban a la convivencia, que molestan, que agrietan, usando una palabra de moda, pero que no ayudan a entender lo que puede estar ocurriendo en el fondo de todas estas realidades cotidianas.

Por eso, cada vez que hay elecciones debemos intentar votar a conciencia, escuchando, observando las actitudes y el pasado de cada uno de los dirigentes que se postulan. De este modo, si logramos elegir buenas personas (¡ojalá que las encontremos!), muchos de nuestros problemas comenzarán a resolverse.

 

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16 Agosto 2017

Ladrones

Cada vez que debo cerrar algo con llave o poner un candado en la presencia de los demás, suelo comentar: " Yo creo en la honestidad de la gente... pero la ayudo". Esto lo tuve que aprender por experiencia propia. Nacido en el campo de un remoto pueblito santafesino, allí no existían llaves ni cerraduras. Era tan evidente que nadie tocaría lo ajeno, que pensar en cerrar con llave una casa sonaba a despropósito. Tuve que emigrar a la ciudad para conocer una cerradura. Me resultaba un objeto extraño, aunque, al principio, divertido para jugar con ella. La vida me fue llevando por diversos puntos del mundo, y tuve que ir aceptando como normal que las casas estén cerradas con llave y las ventanas protegidas con barrotes. ¡Cuánta razón le di a José Luis Martín Descalzo! En su libro "Razones para la esperanza", hay una carta para un "Querido ladrón", escrita luego que su modesta casita fuera visitada por un amigo de lo ajeno sin haber encontrado nada que valiera la pena llevarse. El notable sacerdote español, ya fallecido, le hace unas líneas muy sentidas a quien supone un joven y necesitado ladrón. Le dice, por ejemplo: "Yo he defendido siempre que la confianza es parte sustancial de la vida de los hombres; que sería preferible no vivir a hacerla con el alma acorazada. Si yo no me fío de los que me rodean, y circundo mi vida y mi corazón de hilo espinado, no hago daño a quienes a mí se acercan, me lo hago a mí mismo. Un corazón desconfiado envejece de prisa. Un corazón cerrado a cal y canto está más muerto que si realmente muriese. Esa es la razón por la que siempre me resistí a reforzar mis puertas... ". 

Esas eran sus convicciones más profundas. Pero, por fuerza de las circunstancias, él también tuvo que defender su casa con cerrojos, barrotes y llaves complicadas. Termina confesando: "Ahora me siento mucho más tranquilo. Pero mucho menos hombre. Mucho menos fraterno... Me duele saber que ha aumentado el número de los que desconfían, de los que viven con el alma repleta de mastines...". 

 

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Algunos dicen que criticar porque hacen es lo mismo que criticar por lo que no hacen, en un juego perverso en el que se busca siempre una excusa para reprochar. En realidad, cuando se trata de funcionarios públicos todo vale, porque estamos acostumbrados a criticar porque no hacen las cosas y a criticar porque cuando hacen lo hacen mal, sabiendo que tienen que prever, porque justamente esa es su función inherente. No es lo mismo señalar cosas que hace la gente común, porque la lleva a cabo con buena voluntad y muchas veces con errores por desconocimiento. Pero esto no se aplica al funcionario público, porque cuando hace algo, ese algo está planificado (o debería estarlo) para reducir al mínimo cualquier “error”.

En la ciudad de San Lorenzo venimos asistiendo a un bombardeo de obras en la vía pública que ha terminado por atormentar a todo el mundo. Bienvenidas las obras (no haría falta aclararlo), pero no se ha tomado ningún recaudo para evitar el caos en la circulación vial. 

En el bulevar Urquiza, que conecta con la autopista, se viene realizando el ensanche, con la desidia de no realizar un señalamiento y control adecuados. Lo mismo ocurre en las obras céntricas de la ciudad en las que los inspectores de tránsito brillan por su ausencia. Aunque muchas de esas obras no son realizadas por la municipalidad, deberían coordinar las acciones para evitar el impacto que generan, entre ellas cuando los conductores se encuentran con una calle cerrada y terminan dando vueltas y quedando en extensas colas de los semáforos que ofician de embudos.

Un hecho similar ocurre con las obras que están cerca de las escuelas, que se suman a la ya de por sí concentración de vehículos y de gente que se sucede en los horarios de entrada y salida de los escolares.

Bocinas, quejas, peleas y descontrol se apoderan del ambiente, innecesariamente, porque si hubiera alguna autoridad para dirigir, para informar acerca de los cortes, se evitarían muchos problemas.

Todas estas situaciones caóticas suman mayores niveles de agresividad y coloca a los ciudadanos al borde de sufrir siniestros.

La concreción de la planificación urbana debe estar acorde a los intereses cotidianos de los ciudadanos, como el de circular libremente y con seguridad por su ciudad. Por el solo hecho de ejecutar una obra no se está cumpliendo cabalmente con el deber de funcionario, va más allá, el sentido completo de una obra debe abarcar hasta los detalles logísticos más ínfimos, para evitar ese tipo de problemas que terminan fastidiando en vez de alegrarnos.

 

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Apuntes para el consumidor

Por Marcelo Remondino (*)

 

(Parte II)

 

Así el actual artículo 237 del C. C. y Comercial dispone: “Determinación y Caracteres de las Cosas del Estado. Uso y Goce: Los bienes públicos del estado son inenajenables, inembargables e imprescriptibles. Las personas tiene su uso y goce, sujeto a las disposiciones generales y locales…”

Para mayor claridad del lector, las cosas del dominio público del Estado son aquellas que están destinadas al uso directo y general de los habitantes o están afectadas a un fin de utilidad o comodidad común ejerciendo el Estado sobre ellas un control de policía. Sólo estarían en el patrimonio del Estado, los bienes del privado del mismo enumerados en el art. 236 del C.C. y Comercial aunque estén destinados a un servicio público o  la utilidad común. Por ejemplo: Las computadoras de una repartición pública, los muebles y útiles, vehículos, archivos, etc…

Además, cabe agregar que en caso del estacionamiento medido, implementado en nuestra ciudad, no existe ninguna contraprestación por parte del Municipio a favor del usuario, ya que la Municipalidad no se obliga al cuidado del vehículo estacionado en la vía pública, le cobra, sÍ, pero ¿qué servicio brinda?: NINGUNO, del mismo modo si el rodado sufre un daño o deterioro, NADA le resarcirá la Municipalidad.

Que no se diga que la Municipalidad está facultada para modificar una disposición general como el artículo del Código Civil. Este es materia delegada por las provincias al Congreso de la Nación Argentina, y solamente una ley Nacional puede modificarlo, ¿o el Concejo Municipal tiene atribuciones como para que una simple ordenanza cambie el texto de una ley de la Nación? En ese caso, el Concejo podría dictar leyes Penales. Solo el Congreso Nacional puede modificar las leyes nacionales.

Resulta a todas luces clarísimo, que la ciudadanía debe limitar este abuso de poder,  esta invasión del poder público sobre las que los particulares tienen el uso y goce de los mismos, siempre por supuesto sujeto a reglamento tal como lo legisla la legislación civil, de lo contrario, esto seguirá siendo una ilegalidad y una violación de la Constitución Nacional por parte de las Municipalidades.

 

(*) Fundador de la Oficina de Defensa del Consumidor de la Municipalidad de San Lorenzo. Teléfono 156-68418. Para atención personalizada, dirigirse a Bv. Oroño y Gral. López, los días jueves de 09.00 hs. a 13.00 hs.

 

 

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07 Agosto 2017

SIGILO

La palabra sigilo proviene del latín "sigillum", que originalmente significa sello. Tiene varios significados, pero quisiera rescatar hoy el que se refiere al sacramento de la reconciliación. El "sigilo sacramental" impone al confesor la grave obligación de guardar secreto de lo que el penitente le confiesa. Hace un tiempo saltó a los medios un hecho lamentable sucedido en la cárcel de Lane County en Oregón (EEUU). Aprovechando la circunstancia de que un detenido estaba realizando su confesión, alguien grabó secretamente el contenido de la confesión para presentarlo como prueba. Al enterarse la Santa Sede, el Secretario de Estado vaticano envió una formal protesta al embajador de los EEUU. La carta dice, entre otras cosas: 

"La Santa Sede, en cumplimiento de su deber de defender el carácter sagrado de los sacramentos de la Iglesia y los derechos de los católicos respecto a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, deplora vivamente que se haya grabado una confesión y considera reprochable e inaceptable que esta grabación pueda de alguna manera ser usada. Para la ley de la Iglesia, el sigilo sacramental es inviolable y está totalmente prohibido al confesor traicionar al penitente, ya sea con las palabras como con cualquier otro medio por ningún motivo, bajo pena de inmediata excomunión. El secreto obliga también a los intérpretes y a todos aquellos que, de cualquier manera, hubieran tenido conocimiento de los pecados por la confesión... La Santa Sede, por tanto, pide con insistencia que se tomen las medidas necesarias para asegurar el respeto de los derechos esenciales de la persona (reconocidos por las leyes internacionales). Y yo querría pedir a usted, Sr. Embajador, que transmita a las autoridades interesadas la presente petición de la Santa Sede para que se destruya la cinta en cuestión y para que en el futuro se garantice totalmente la integridad del Sacramento de la Penitencia de los presos". 

No sé cómo siguió la cosa ni cómo terminó. Confío en que se haya respetado ese derecho fundamental del detenido. Lo contrario asentaría un precedente de imaginables consecuencias.

 

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